Reflexología

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¿Qué es la reflexología?

Todos empleamos las técnicas manuales inconscientemente para obtener alivio ante cualquier dolor. Cuando nos damos un golpe, nuestras manos se dirigen al punto del cuerpo traumatizado y por medio del contacto obtenemos una mejoría significativa. También, ante cualquier traumatismo, aplicamos instintivamente contacto con las manos a otras personas, sobre todo a niños pequeños, obteniendo resultados de mejora inmediatos.

¿Quién no recuerda cuando era un niño de pocos años, algún cura-sana que le hacia su mamá, aplicando un toque con sus manos cuando se producía una contusión?

Sus orígenes parecen remontarse al antiguo Egipto, por un relieve que muestra a dos hombres dando tratamiento a otros dos, uno en las manos y otro en los pies, encontrado en una tumba egipcia de la quinta dinastía, lo que indicaría una antigüedad aproximada de 2500 años antes de Cristo. También se utilizaba en la antigua China, India, Indonesia y las tribus indias de América del norte. Pero es a principios del siglo XX, cuando se inicia la era de la reflexología moderna, cuando el doctor William Fitzgerald, observó que las presiones realizadas sobre ciertos puntos del cuerpo afectaban a otras partes distantes, publicando sus investigaciones en un libro titulado Terapia de Zonas, lo que dio paso a otros investigadores que realizaron importantes estudios al respecto, desarrollando sus observaciones y documentando las localizaciones de puntos reflejos mediante mapas o guías de reflexología.

¿Cómo funciona la reflexología?

El punto de partida en el que se basa la reflexología, es que la mayor parte del organismo humano, interno y externo, está reflejado en las manos o en los pies, existiendo mapas a modo de guías, que permiten trabajar las posiciones o puntos que, de forma refleja o distante, incidirán en el órgano, glándula o sistema sobre el que deseemos influir, produciendo además un inmediato y profundo estado general de relajación.

Es importante aclarar que no sólo tenemos puntos reflejos en manos y pies, sino también en la nariz, orejas, cara y otros, aunque por su extensión, facilidad de trabajo y sensibilidad, la reflexología se acostumbra a trabajar en los pies, obteniendo entonces la denominación específica de reflexología podal.

A modo de ejemplo, podríamos decir que la cabeza está representada en los dedos de los pies, donde encontramos puntos reflejos de los ojos, oídos, boca, nariz, hipotálamo, glándula pineal, etcétera, y podemos trabajar directamente sobre esos puntos reflejos.

La reflexología no es una ciencia exacta y como muestra del gran desarrollo, estudio y auge en Europa, existen variaciones en las localizaciones exactas de algunos de los puntos o zonas reflejas. Como consecuencia se han desarrollado diferentes mapas o guías de los pies, dando la libertad a los terapeutas, para adaptar su forma de trabajar en función de los resultados obtenidos con diferentes tratamientos.

La reflexología es una terapia complementaria, basada en tratar a la persona de forma global, en lugar de tratar los síntomas, como el dolor o los problemas cutáneos, como signos de problemas internos. Se trata de eliminar la causa raíz del problema y no las consecuencias o síntomas que esa causa ha provocado.

¿Cómo es una sesión de reflexología?

Una sesión de reflexología puede ser relajante y estimulante a la vez. Mientras se relajan las tensiones musculares, se estimula la circulación con el objetivo de eliminar las toxinas y residuos acumulados, para que las energías puedan fluir a través de los meridianos y se restablezca un óptimo funcionamiento de organismo y los sistemas que lo componen. Esto produce una renovada vitalidad y sensación de bienestar.

En reflexología se trabaja habitualmente con las yemas de los dedos y el borde del pulgar. Se aplica presión constante en los puntos sensibles, dolorosos, tensos, duros o abultados de las manos o más usualmente de los pies. Estas zonas indican desequilibrio o bloqueo energético.

Con la presión se consigue un aumento o liberación de energía. Dependiendo del tipo de bloqueo, se trabaja en partes reflejas o distantes del cuerpo, de acuerdo a los mapas o guías antes mencionados.

La sensibilidad o dolor es producido por la rotura de cristales cálcicos o pequeños depósitos de ácido úrico que, una vez eliminados, mejora la circulación energética de los canales asociados a las zonas tratadas, conocidos como meridianos. Estos meridianos surgen de la técnica que utiliza la medicina tradicional china, por la que la energía vital de todo organismo vivo, circula por canales específicos delimitados e interconectados a través del cuerpo.

En reflexología se empieza trabajando las manos o los pies de forma global, es preferible realizar primero un tratamiento general, para después centrarse en los órganos que se necesiten trabajar más profundamente, con el fin de mejorar la patología que se esté tratando. También puede resultar de gran utilidad, en una patología crónica, trabajar a largo plazo el origen, mientras se van aliviando los síntomas en el día a día.

Tipos de reflexología

El método más utilizado y conocido en la reflexología es la reflexología podal.

El pie es donde aplicando un masaje específico con las manos, podemos equilibrar nuestro organismo, tanto desde el punto de vista terapéutico como preventivo.

Si profundizamos más, descubrimos que en cada uno de nuestros pies existen 26 huesos, unidos mediante articulaciones, tendones, músculos y ligamentos.

En cada pie, tenemos más de 7000 terminaciones nerviosas, que se interrelacionan a través de la medula espinal con otras partes reflejas de nuestro cuerpo, con lo que quizás podemos empezar a vislumbrar, por qué un simple baño de pies con agua caliente y sal, después de una dura jornada, nos reconforta y relaja tanto.

Aunque la reflexología podal sea la más conocida hay más tipos de reflexología:

  • Reflexología auricular
  • Reflexología manual
  • Reflexología en la columna vertebral
  • Reflexología en la cabeza
  • Reflexología facial
  • Reflexología en dedos y uñas
  • Reflexología en el abdomen

Beneficios de la reflexología

La reflexología puede beneficiar a las personas en varios aspectos:

  • Reducción de dolor
  • Sensación de relajación
  • Mejora del flujo sanguíneo
  • Ayuda en post-operatorios
  • Liberación del estrés
  • Eliminación de toxinas
  • Ayuda a solucionar problemas digestivos

 

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