Presoterapia

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¿Qué es la presoterapia?

La presoterapia fue creada por el Dr. Vodder que, desde 1932 e inspirado por el premio nobel Alexis Carrel, enfocó sus investigaciones en la linfa. Es un tratamiento terapéutico que mediante el uso de la compresión del aire ayuda a compensar las toxinas naturales del organismo. Aplicando la compresión del aire en zonas localizadas se consigue aumentar la circulación sanguínea produciendo un efecto similar al drenaje linfático. Esta técnica disminuye las inflamaciones e hinchazones en extremidades y ayuda a tratar edemas, a la vez que regenera células muertas y recupera la elasticidad cutánea de las zonas tratadas.

En la actualidad el uso más común de la presoterapia es en las extremidades del cuerpo, aunque también puede utilizarse en el abdomen.

La presoterapia tiene usos más específicos como son:

  • Para el deporte: Se utiliza para la recuperación rápida de atletas que han realizado prácticas de deporte muy intensas. Este tratamiento consigue que los músculos tengan una rehabilitación mucho más rápida.
  • Para el embarazo: Durante el embarazo se puede aplicar el tratamiento únicamente en las piernas para prevenir la retención de líquido que experimentan las mujeres durante el proceso de gestación.
  • Para la menopausia: Durante este periodo las mujeres sufren cambios hormonales muy grandes que producen alteraciones físicas como la acumulación de líquidos, dolores musculares, osteoporosis o aumento de peso. Con esta técnica se pueden combatir todas estas situaciones.

¿Cómo funciona la presoterapia?

La presoterapia se basa en la compresión del aire a través de una bomba que se controla mediante un ordenador. Las ventosas y los aplicadores que se utilizan durante una sesión se pueden programar para aplicar diferentes presiones. En el caso de los aplicadores, tienen diferentes cámaras con circuitos neumáticos que se cierran para mantener la presión establecida para cada zona. Estas cámaras mueven el flujo venoso desde los tobillos en sentido ascendente para transportar las toxinas y grasas a las zonas donde nuestro cuerpo las desecha, como son las axilas e ingles.

Hay dos tipos de presoterapia según la presión que se ejerza:

  • Presión negativa: Se utilizan ventosas normalmente de goma, metal o cristal, de diferentes tamaños en función del área a tratar. Estas ventosas se conectan a una máquina de compresión de aire para generar el vacío.
  • Presión positiva: Este tipo de presión se ejerce a partir de varios elementos. En primer lugar, unos aplicadores de plásticos que envuelven las extremidades o el abdomen. Estos, se conectan a un compresor que a través de las diferentes válvulas que tienen los aplicadores ejerce presiones continuas o alternante en función del tratamiento a realizar.

¿Cómo es una sesión de presoterapia?

En una sesión de presoterapia se le coloca al paciente una prenda textil interior parecida a un leotardo o una camiseta según la zona en la que se vaya a actuar. Acto seguido se introducen las extremidades en los aplicadores y se conectan a las máquinas de compresión. En algunos centros se complementa el uso de los aplicadores introduciendo dentro algas marinas para potenciar el efecto.

Las sesiones duran entorno a los 20-30 minutos.

Los tratamientos suelen durar entre unas 8 y 12 sesiones, según el diagnóstico del paciente.

¿Qué beneficios tiene la presoterapia?

El uso de la presoterapia proporciona los siguientes beneficios para el cuerpo:

  • Mayor oxígeno en la sangre
  • Eliminación de toxinas
  • Mejora de la apariencia y disminución de celulitis
  • Disminución de las retenciones de líquidos
  • Previene las trombosis
  • Mejora en la sensación de pesadez en las piernas
  • Estiliza la figura
  • Ayuda en el tratamiento de edemas
  • Mejora la elasticidad cutánea
  • Ayuda a restablecer las zonas tratadas después de una operación

Indicaciones y contraindicaciones de la presoterapia

La presoterapia es apta tanto para hombres como para mujeres. Los efectos son los mismos, aunque se programan diferentes intensidades de presión según el género del paciente.

Los pacientes que deberían evitar el tratamiento de presoterapia son aquellos que presentan alguno de estos síntomas:

  • Estar embarazada (únicamente con la supervisión de un ginecólogo)
  • Tener epilepsia
  • Hipertensión
  • Hipotensión
  • Infecciones en la piel
  • Problemas circulatorios o cardiacos.
  • Personas con marcapasos
  • Trombosis

 

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