Homeopatía

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Homeopatía. ¿Qué es y qué utilidad tiene?

La homeopatía es el método terapéutico que aplica la Ley de la Similitud en su clínica y que utiliza dosis mínimas o infinitesimales de principios activos.

La Ley de Similitud procede de un precepto hipocrático que reza “similli simillibus curantur” es decir, que lo similar cura lo similar.

Esta técnica nace con Samuel Hahnemann (1755-1843) médico alemán de gran genio y espíritu innovador. Experimentó en su mismo cuerpo tomando diferentes sustancias tóxicas y estudiando sus efectos para avalar su método. En su época fue repudiado por todo el colectivo médico y farmacéutico de gran parte de Europa, hasta que se instaló en París. Allí su fama fue creciendo gracias a las curaciones que lograba. En 1810 escribió “Organon del arte de curar” donde recogía sus experimentaciones y descubrimientos.

Hahnemann hablaba de que la misión principal del médico era restablecer la salud de la forma más rápida, suave y permanente; y que este debía percibir con claridad la individualidad de la patología y lo individual del remedio.

¿Qué es la homeopatía?

 

¿Cómo funciona la homeopatía?

Las bases sobre las que se apoya la homeopatía son estas 3 leyes o principios:

1. Ley de la similitud

O “lo semejante cura a lo semejante” siempre que se utilicen dosis muy pequeñas. Para curar una enfermedad hay que administrar un remedio que provoque en el hombre sano los mismos efectos que se observan en el enfermo. Las premisas sobre las que se asienta esta ley son las siguientes:

  • Toda sustancia farmacológicamente activa es capaz de provocar en un individuo sano una serie de síntomas característicos de esa sustancia.
  • Todo individuo enfermo presenta una serie de síntomas característicos de su enfermedad.
  • La curación puede conseguirse administrando al enfermo dosis muy pequeñas o infinitesimales, de sustancias que, a dosis más altas, provocarían en un individuo sano síntomas parecidos a los del enfermo.

2. Ley de individualización terapéutica

Cada individuo debido a sus características biológicas particulares, presenta una forma de reaccionar específica. Esto significa que genética y psicológicamente todos tenemos unas características que influirán en la forma de responder ante un agente causante de desequilibrio, creando así nuestra forma particular de enfermar.

Por eso la homeopatía busca determinar lo que se llama el modo reaccional de la persona, el tipo sensible y el tipo constitucional, de los cuales hablaremos más adelante.

3. Ley de infinitesimalidad

Cuando una sustancia es capaz de provocar sobre un individuo sano unos síntomas patológicos experimentales, es porque esa misma sustancia es capaz de potenciar los mecanismos de respuesta a nivel fisiológico que contrarresten dichos síntomas.

Los tres principios hahnemannianos, expresan el paralelismo de acción existente entre el poder toxicológico de una sustancia y su poder terapéutico. Es decir, que la diferencia entre un veneno y una medicina sólo está en la dosis.

¿Cómo es una sesión de homeopatía?

En la consulta, el homeópata buscará entender la forma particular de enfermar de la persona que tiene delante para poder individualizar el tratamiento. A diferencia de la visión alopática que se fija en los síntomas, diagnostica una enfermedad y luego prescribe un tratamiento que contrarreste dichos síntomas, el homeópata interrogará a la persona también sobre sus sensaciones subjetivas de esos síntomas y de otras sensaciones corporales. Por ejemplo, la presencia o no de sed durante la fiebre, abundancia o escasez de sudoración, sensación de fatiga a una determinada hora del día, apetencia de alimentos dulces o salados, mejoría o empeoramiento de los síntomas con el frío, el calor o la humedad, y una larga lista. A todos estos datos añadirá su observación del tipo constitucional, el tipo sensible y la diátesis.

La morfología constitucional se puede definir como las características del individuo determinadas por la genética y el efecto ambiental. Vannier basó su clasificación respecto a la sensibilidad de las diferentes constituciones a ciertas sales inorgánicas:

  • constitución carbónica o brevilínea
  • constitución sulfúrica o normolínea
  • constitución fosfórica o longuilínea
  • constitución fluórica o asimétrica

Ligado a las constituciones clásicas en homeopatía existe el concepto de tipo sensible que se definiría como el conjunto de características de comportamiento y tendencias mórbidas ante la exposición de una sustancia en concreto. El tipo sensible se determina mediante la experimentación patogenética, es decir, administrando una sustancia a un individuo sano y viendo los síntomas que provoca en él. Cuando observamos ciertas características de comportamiento junto con unas tendencias a la hora de enfermar, más una determinada morfología, decimos que nos encontramos delante de un tipo sensible. Pero esto no es necesario ni suficiente para la elección de un remedio, la prioridad la tendrá siempre la sintomatología y no el aspecto externo.

Dentro de la homeopatía también hay que tener en cuenta la Diátesis. Son modos reaccionales característicos que determinan la forma en la cual se cronifican los estados patológicos en la persona. Hahnemann definió 3 diátesis: psórica, psicótica y luética.

Con todos estos datos (sintomatología, forma de reaccionar y de vivir estos síntomas, carácter, temperamento, constitución) el homeópata obtiene una visión global del individuo con la que podrá prescribir un remedio/os adecuados.

El efecto de este remedio homeopático en el cuerpo será la activación biológica de los propios sistemas de defensa ante la enfermedad para poder restablecer el equilibrio de nuevo.

Los remedios homeopáticos se fabrican partiendo de extractos vegetales, animales o minerales que se diluyen y dinamizan repetidamente por diferentes técnicas hasta alcanzar la dilución deseada. La forma más común de tomar homeopatía es en forma de gránulos o glóbulos, que son unas esferas de lactosa y sacarosa sobre las que se impregna la dilución del remedio. Se dejan disolver en la boca y la posología puede variar desde varias veces al día hasta una vez al mes. La duración del tratamiento también es muy variable en función de la reactividad de la persona, las condiciones externas y la enfermedad tratada.

Beneficios y ventajas de la homeopatía

  • Es un tratamiento de origen natural
  • No es una terapia tóxica ni produce efectos secundarios
  • No afecta a otros órganos vitales del organismo
  • Trata al enfermo y no a la enfermedad
  • Estimula los mecanismos de defensa natural del organismo haciendo al paciente más resistente a las enfermedades
  • Cura enfermedades antiguas y recientes
  • No genera nuevas enfermedades por su uso prolongado

¿Quién puede utilizar la homeopatía?

Cualquier persona puede tomar homeopatía ya que una de sus características es que carece de toxicidad.

  • Bebés desde el primer día de vida
  • Mujeres embarazadas o lactantes
  • Ancianos
  • Personas que tomen otro tipo de medicación

Para los niños e intolerantes a la lactosa los remedios pueden prepararse en gotas con una base de glicerina vegetal. También hay otras formas en las que encontramos los preparados homeopáticos: triturados, pomadas, comprimidos, colirios, supositorios y óvulos.

Con homeopatía podemos tratar una amplia diversidad de patologías físicas y anímicas, las limitaciones están como siempre en los casos de extrema urgencia quirúrgica y en infecciones generalizadas. Aunque el tratamiento combinado con homeopatía proporciona recuperaciones rápidas y minimiza efectos secundarios de fármacos químicos.

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