Hipnosis

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¿Qué es la hipnosis?

El termino hipnotismo o hipnosis tiene su raíz en la palabra Hipnos, que viniendo de la mitología griega significa sueño o sopor. Se presupone que, en el origen de los tiempos, las tribus indígenas al realizar sus danzas y ritos ya estaban realizando un tipo de inducción a la hipnosis al entrar en profundos estados de conciencia. Pero fue un médico austriaco en el siglo XVIII, el que revolucionó la comunidad científica de la época al conseguir inducir unos estados de conciencia profundos (hipnosis) que solucionaban problemas de salud de tipo nervioso.

Con el devenir de los años, la terapia ha tenido defensores y detractores, entre los que destaca el doctor Sigmund Freud que, aunque en un principio la rechazó de pleno, posteriormente profundizó sobre la misma y fue defensor e impulsor acérrimo del hipnotismo. Más recientemente la utilización de la hipnosis en espectáculos televisivos de entretenimiento, generó falsas creencias y prejuicios erróneos hacia una técnica que, realizada por hipnólogos profesionales, puede dar solución a problemas mentales y emocionales, así como ser un buen recurso terapéutico más a tener en cuenta.

La hipnosis puede ser utilizada para acelerar los resultados terapéuticos con una menor implicación por parte del paciente, consiguiendo además unos resultados sobresalientes cuando se utiliza en sinergia con los tratamientos psicológicos, pues en una sola sesión de hipnosis se podría conseguir lo mismo que llevaría meses de terapia psicológica por sí sola ya que, la interrelación de las mismas permite modificar el subconsciente humano. Quizás por eso se afirma que un buen hipnólogo es un cirujano de la mente con capacidades para modificar y reprogramar el cognitivo conductual del comportamiento humano.

 

¿Cómo funciona la hipnosis?

Para comprender la hipnosis, debemos conocer que nuestro cerebro produce unos impulsos eléctricos que conexionan nuestras neuronas. Estos impulsos eléctricos es información viajando a través de las neuronas y ésta, puede medirse con un encefalograma. Dichos impulsos son conocidos como ondas cerebrales que tienen diferentes frecuencias, las cuales se miden en ciclos por segundo o hercios (Hz).

Existen cinco tipos distintos de ondas cerebrales según tengamos mayor o menor actividad cerebral, las cuales van desde la frecuencia de 0.1 hasta los 100 ciclos por segundo. En la zona intermedia encontramos la mente subconsciente entre los 7 y los 14 ciclos por segundo, conocida como ondas alfa, donde podemos estar relajados y sin estrés. Por otro lado, encontramos el estado de mente consciente con las ondas beta, las cuales van de los 20-30 ciclos/segundo donde estamos en estados de vigilia normal. Por encima de los 20-30 entramos en la zona de las ondas gamma, que es cuando nos encontramos en estados de ansiedad, pánico, enfados, fuertes tensiones y estrés.

Cuando hablamos de hipnosis estamos hablando de estados de inconsciencia, por lo que podemos entrar en ondas theta (4-7 ciclos), asociados a la relajación, la meditación profunda o el sueño ligero. El estado de inconsciencia más profundo sería el de ondas delta, por debajo de los 4 ciclos por segundo, asociado al sueño profundo, donde actúan a pleno rendimiento las partes más internas y desconocidas de nuestro cerebro. En este estado las personas acostumbran a no recordar lo que ha pasado y es cuando el hipnólogo va dando las instrucciones de la sesión.

En el estado de ondas delta, no se tiene control consciente, ya que la mente parece estar totalmente dormida, ausente del momento presente. Por otro lado, no se puede afirmar rotundamente que toda persona hipnotizada alcanzará el estado total de inconsciencia, pues una pequeña parte de los hipnotizados sin saber exactamente el mecanismo de defensa adoptado, (quizás por miedo a perder totalmente la consciencia o por otras creencias), no llegará a un estadio profundo de la mente, aun habiendo sido realmente hipnotizados, por lo que recordarán lo sucedido.

También existen hipnólogos que utilizan la terapia de hipnosis despierta, la cual no está relacionada con el sueño. En realidad, en todos los tipos de hipnosis el paciente, aunque aparentemente esté dormido en un estado muy profundo del subconsciente, la mente está muy activamente participando en toda la sesión de hipnosis.

 

¿Cómo se consigue el estado de hipnosis?

Se consigue la hipnosis por sugestión, por conteo regresivo, por medio de algún aparato, reloj o péndulo, imágenes hipnotizantes, etc., que hacen que la persona ponga la atención en ello. Seguidamente el terapeuta da órdenes para que la persona duerma la mente, utilizando un tono de voz acompasado, con el objetivo de enfocar el centro de atención de dicha persona hipnotizada hacia su interior.  Por esta situación si el terapeuta no te indica que recuerdes lo que has experimentado, la persona una vez despierta de la hipnosis, normalmente no recordará lo acontecido.

Cabe resaltar que, cuando a una persona se le da una instrucción que va en contra de sus principios durante el estado de hipnosis, esta persona no accederá a ello, despertando del trance inmediatamente (Ej.  Tírate por la ventana.). El motivo es porque dicha orden, hace saltar un mecanismo de defensa que protege a la persona para que no reaccione ante ese mandato. El libre albedrío de la persona es el que manda en su consciente y en su inconsciente.

No todas las personas son capaces de entrar en estadios profundos de conciencia. Los estudios realizados aportan que aproximadamente una cuarta parte de las personas, no pueden ser hipnotizadas, por una singularidad localizada en el cerebro, concretamente en la conexión del área cerebral relacionada con la toma de decisiones y el área cerebral dedicada a la atención.

Aclarar en este punto que el buen hipnólogo, es un profesional especializado en la salud, psicólogo, psiquiatra o médico, conocedor del funcionamiento de la mente que combina diferentes terapias con la hipnosis para tratar enfermedades del tipo emocional o mental.

En los casos de miedos, fobias, adicciones, inseguridades, dolores, así como otros problemas mentales y emocionales, la hipnosis puede ser una terapia sobresaliente.

 

Aplicaciones de la hipnosis en intervenciones quirúrgicas

Pasar por el quirófano sin el uso de anestesia general es hoy posible, gracias a la hipnosis, presentando además numerosas ventajas. Entre otras cosas, permite gestionar la ansiedad provocada por una intervención quirúrgica y lo más destacable tiene que ver con la recuperación del paciente siendo ésta, mucho más rápida al evitar los efectos secundarios de una anestesia general y sus eventuales complicaciones. En definitiva, el seguimiento post-operatorio es más favorable.

Estar bajo hipnosis no significa estar dormido. La hipnosis es un estado de consciencia modificado en el cual el paciente permanece en un estado de ultra atención, con una agudeza de todos los sentidos por encima de lo habitual y con un nivel de concentración óptimo. El paciente participa, colabora en su propia intervención permitiendo que sea todo más fácil y menos traumático. Durante una intervención el profesional sigue comunicándose con el paciente.

Se ha estudiado, mediante diagnostico cerebral por imágenes, que ocurren modificaciones cerebrales bajo la hipnosis, activando determinadas zonas del cerebro poniendo fin a un cierto escepticismo sobre esta disciplina. Por ese elemento más tangible, desde ya unos cuantos años, muchos hospitales utilizan la hipnosis como técnica de sedación.

En Bélgica, Francia, Suiza y otros países de la unión europea se han realizado ya miles de operaciones quirúrgicas bajo un estado de hipnosis sin anestesia general, sin estrés, sin dolores. Los hospitales y los anestesistas son los primeros interesados en dicha disciplina favoreciendo la recuperación del paciente. En algunos casos, se decide combinar hipnosis con anestesia local leve. De momento se ha usado en intervenciones como cirugía del pecho y operaciones de las tiroides entre otras.

Su alcance es tan amplio que se empieza a usar también en el tratamiento de los síntomas de  cáncer y permite minimizar los efectos nos deseables de los tratamientos actuales como son los dolores y las nauseas.

 

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