Remedios Caseros: un botiquín en tu despensa

Publicado el lunes, 17 abril 2017

Remedios Naturales

A menudo buscamos soluciones prácticas, remedios caseros y alternativas sencillas pero efectivas para nuestros problemas de salud y bienestar cotidianos: tos, resfriados, molestias físicas tanto a nivel articular como intestinal, infecciones leves… En muchos casos somos conscientes que se trata de algo pasajero que requiere más bien reposo, aun así, queremos ir más allá de la píldora y buscamos remedios caseros que ayuden a paliar los síntomas y nos acompañe en la recuperación.

La solución está más cerca de lo que pensamos, está en nuestra despensa, en nuestro hogar. No hacen falta productos sofisticados, caros o difíciles de encontrar; es mucho más simple: un diente de ajo, una cebolla o una llave antigua nos pueden ayudar a confeccionar nuestros remedios caseros en más de una patología.

La sabiduría popular de nuestros ancestros, nuestras bisabuelas, nuestros abuelos, está llena de remedios caseros. Los usaban por diversas razones: la primera por el instinto y los lazos que tenían con la naturaleza. Con el tiempo, la tecnología y el desarrollo descontrolado, hemos ido perdiendo parte de esta conexión, que a su vez nos alejan de los remedios caseros y naturales.

La segunda, porque no siempre era asequible acceder a un médico, era caro o estaba lejos, y además “era para cosas graves” decían algunos ancianos

Y la tercera porque en general la filosofía de vida y la relación con la enfermedad se basaba en tres acciones curativas: reposo, alimentación y remedio natural o casero.

Alimentación y reposo: el mejor remedio casero

Ante una indisposición (fiebre, indigestión, resfriado, dolor de cabeza…) el mejor jarabe, el de las sábanas; es decir, un buen descanso. Las horas de sueño permiten que el organismo se regenere. Si a esto le sumamos una dieta suave basada en caldos, algunos vegetales y hierbas o incluso un ayuno, la recuperación será mejor.

¿En qué se basan los remedios caseros de nuestras abuelas?

Ya hemos comentado anteriormente, que se encuentran en elementos cotidianos. Si tenemos en nuestra despensa cebollas, ajos, laurel, romero, tomillo, aceite, vinagre, bicarbonato, miel y especias; tenemos un poderoso botiquín para paliar muchas dolencias. Si además tenemos llaves antiguas, una plancha, paños de algodón o de lino, una bolsa de agua caliente o un pañuelo de seda, ya tenemos nuestros remedios caseros, tenemos un buen botiquín casero.

¿Qué podemos hacer con todos estos elementos?

La manera de aplicar estos remedios caseros es diversa: infusiones, caldos, cataplasmas, emplastos, jarabes, tinturas, oleatos o cremas. Todo depende de para qué lo necesitemos. Un mismo ingrediente puede tener efectos diferentes si lo utilizamos de una manera u otra.

Un ejemplo práctico: tres remedios caseros para aliviar la tos con la cebolla

Todos hemos sufrido de episodios de tos, bien asociados a un resfriado o bien por irritación. En todo caso la tos puede llegar a ser muy molesta e incómoda. Veamos tres ejemplos de cómo la cebolla, un clásico de los remedios caseros, puede ayudarnos a paliar la tos.

  • Media cebolla cruda en la mesilla de noche nos ayudara a aliviar la tos seca durante la noche.
  • Una cataplasma de cebolla puesta sobre el pecho durante 10 minutos nos aliviará la tos productiva, teniendo un efecto expectorante.
  • Un jarabe a base de cebolla, miel y limón es ideal para la tos en procesos gripales, resfriados y bronquitis, con un alto poder antibiótico y expectorante.

Esperamos que os haya sido de ayuda, en el próximo post compartiremos más remedios caseros para aliviar la tos.

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