Quiropráctica para el dolor de espalda

por A.M.

Casos Reales

Decidí empezar con la quiropráctica porque tenia dolor de espalda. No era un dolor que me incapacitara pero si que me incomodaba todos los días. El quiropráctico hizo un primer diagnóstico, y a grandes trechos, tenia la cabeza 18 grados inclinada hacia delante y mi pie izquierdo cargaba con 5 quilos de más que el derecho, cosa que repercutía al resto de la columna.

Después de unas 4 sesiones, recuerdo estar 2-3 días muy muy mal. Con un dolor que incluso me hizo pensar que el quiropráctico no estaba haciendo bien su trabajo, porque estaba aún peor que antes de empezar. Una tarde llegué a tener un pico de fiebre a 38ºC. Ahí me di cuenta que lo que me estaba sucediendo era un crisis de sanación. Al día siguiente de la fiebre ya estaba mucho mejor y además ya no podía dormir en la posición de siempre ni con el mismo cojín. El quiropráctico me comentó que lo que me había pasado era totalmente normal, que a veces sucede. Seguí con las sesiones, y al finalizar la primera tanda hicimos una re-evaluación. La inclinación de la cabeza se había reducido a 7 grados, y el peso a 3 quilos. Desde entonces he seguido con las sesiones de mantenimiento. Ya no tengo molestias continuadas en la espalda y duermo con mejor posición. Además he notado que estoy mucho menos cansada. Antes siempre me sentía cansada, sin causa aparente. Ahora sólo me siento cansada cuando he hecho ¡algun esfuerzo extra!

La quiropráctica ha mejorado claramente mi calidad de vida.

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