Obesidad infantil: uno de los problemas de salud más grave del s.XXI

Publicado el miércoles, 07 marzo 2018

Bebés & Niños

alimentegún la OMS, la obesidad infantil es uno de los problemas más graves de salud pública del siglo XXI. Las cifras son alarmantes. Más del 40% de niños y niñas en España entre seis y nueve años tienen obesidad. A nivel mundial, se calcula que más de 42 millones de menores de cinco años tienen sobrepeso o son obesos. Se considera que en 2025 se pueden llegar a los 70 millones.

Estas cifras evidencian que existe un grave problema. Por ello, es muy importante el papel de los padres en la prevención y en el cuidado de sus hijos. Pero aquí reside la principal preocupación, ya que el 50 % de los padres de niños obesos piensa que sus hijos tienen un peso “normal”. En el caso de los niños con sobrepeso este porcentaje aumenta hasta un alarmante 80%.

  

Qué es la obesidad infantil 

El sobrepeso y la obesidad se definen como una acumulación excesiva de grasa, especialmente en el tejido adiposo, que supone un riesgo para la salud. La obesidad infantil se percibie cuando alcanza un 20% más del peso ideal según la edad, la talla y el sexo del niño o niña en cuestión.

 

Factores de riesgo de la obesidad infantil  

A pesar de que la obesidad infantil es un problema multifactorial, en la mayoría de los casos es obesidad simple. Ésta es la que está relacionada con los malos hábitos. Los principales factores son:

Factores sociales 

El factor social más relevante es una alimentación basada en productos ultra procesados. Los niños que ingieran más energía de la que necesitan durante mucho tiempo puede provocar un importante incremento de la grasa corporal.

Este tipo de alimentos aparecen constantemente en la publicidad de la televisión. Por ello, ver la televisión es un factor de riesgo, no únicamente porque provoca más sedentarismo, sino porque también encita a comer alimentos no saludables.  Según la OMS, un escolar español de entre seis y doce años ve unos 25 anuncios de comida cada día, y tres de cada cuatro son productos insanos ricos en azúcar, sal o grasas de mala calidad.

Factores hereditarios 

La influencia de los progenitores es muy importante. El riesgo de que un niño sea obeso aumenta cuando sus padres lo son: si uno de los dos es obeso, el riesgo de que el pequeño lo sea de grande se multiplica por tres; pero si los dos padres lo son, entonces se multiplica por diez. Por ello, es muy importante llevar un estilo de vida sano en la familia, ya que los niños suelen imitar a los padres y en este caso, imitarán sus hábitos familiares.

 

Factores educacionales 

Uno de los principales errores que cometen los padres es usar los alimentos como un premio o un castigo. En la mayoría de ocasiones, se recompensan las buenas acciones con alimentos que contienen muchas calorías (dulces, caramelos, comida rápida…). Esto provocará que el infante asocie la comida insana como un premio y la sana como un castigo. Sobre todo si les recompensamos mezclando estos alimentos: “si te comes toda la verdura, te daré chocolate”.

Consecuencias de la obesidad infantil 

Los niños obesos y con sobrepeso tienden a seguir siendo obesos en la edad adulta y tienen más probabilidades de padecer a edades más tempranas enfermedades no transmisibles como la diabetes II, la hipertensión y otras enfermedades cardiovasculares o incluso cáncer.

Además, cuando un niño es obeso se pueden producir nuevas células grasas que son irreversibles. Esto podría significar que las personas que se han engordado en la infancia lo tienen más difícil para modificar su peso una vez ya son adultas.

Consejos para prevenir la obesidad infantil 

La prevención de la obesidad infantil debe comenzar en los primeros años del niño o la niña, ya que con unos correctos hábitos alimenticios y un estilo de vida saludable inculcados en la infancia son mucho más fáciles de mantener en la adolescencia. Algunos consejos que los padres deben tener en cuenta si quieren prevenir la obesidad infantil de sus hijos son:

  • Evita las dietas. El objetivo es enseñarles buenos hábitos saludables;no empeñarnos en entrar en una espiral de dietas restrictivas con efecto rebote desde pequeños.

  • Aumenta el consumo de alimentos de orígen vegetal. Cereales integrales, fruta, verdura, hortalizas, frutos secos, legumbres…

  • Sustituye las grasas saturadas por insaturadas. No llenes la casa de bollos, pasteles, chocolate, etc. El que evita la ocasión, evita el peligro.

  • Comed en familia. Hay que enseñarles buenos hábitos, evita que coma viendo la televisión y procura que las comidas tengan un horario regular.

  • Acostúmbrale a hacer actividad física a diario, aunque solo sea dar un largo paseo. Desde pequeño enséñale juegos activos y reduce las horas de televisión, videojuegos y vida sedentaria. También, se le puede animar a hacer alguna actividad extraescolar de deporte en grupo.

  • Lactancia maternaLos estudios nos dicen que los niños que han estado amamantados tienen menos riesgo de ser obesos en el futuro.

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