Julio Cubilla: «El ser humano es más que la suma de sus partes, es una totalidad que está influida por su entorno y sus relaciones»

Publicado el martes, 06 marzo 2018

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Julio Cubilla es enfermero experto en homeopatía. Además, es profesor del Institut Homeopàtic de Catalunya y Secretario de la Sociedad Española de Homeopatía Clásica. Cubilla también es docente de los cursos de introducción a la Homeopatía del Colegio Oficial de Enfermería de Barcelona y ha protagonizado charlas para comadronas. Asimismo, ha impartido charlas para los laboratorios Heel.

¿Cómo empezó tu interés como profesional de la enfermería por la Homeopatía?

Después de más de veinte años de ejercicio profesional utilizando los conocimientos y los medicamentos que la medicina convencional pone a nuestro alcance, me di cuenta de que había un gran número de problemas de salud que ésta no es capaz de resolver.

Al principio pensé que era sólo una cuestión de tiempo que se desarrollasen nuevos medicamentos y se descubriesen nuevas técnicas para poder hacer frente con éxito esas enfermedades que, en lugar de curarse, se cronifican y empeoran con el tiempo, como la artrosis o las alergias.

Aún no ponía en duda el paradigma materialista, que es el fundamento de la medicina convencional: el cuerpo humano como maquina biológica, muy compleja sí, pero una máquina, al fin y al cabo, es decir, la suma de una serie de órganos que trabajan de forma coordinada, y que, llegado el caso, cuando uno de ellos se estropea, se puede reparar o cambiar.

Ciertamente esta forma de entender al ser humano ha permitido el desarrollo de algunos tratamientos y técnicas, como los trasplantes y las prótesis que han supuesto un gran alivio para muchos enfermos, pero no han conseguido resolver de forma eficaz muchas enfermedades crónicas, como las citadas, ni las cada vez más frecuentes afecciones autoinmunes como la artritis reumatoide, la diabetes tipo I, la colitis ulcerosa, la psoriasis y muchas otras.

Por otra parte el estancamiento en este paradigma ha supuesto un gran impedimento para que desde la medicina convencional  y por ende desde la sanidad pública, se aceptasen otras terapias que a lo largo de mucho tiempo (más de dos siglos en el caso de la homeopatía) han demostrado su eficacia.

Me costó algún tiempo superar ese paradigma en el que había sido educado y entender que la medicina convencional fracasa en muchos aspectos porque el ser humano es muchísimo más que la suma de sus partes, que es una totalidad, que está sumamente influido por su entorno y sus relaciones, que cuando enferma, aunque el problema se manifieste en una parte localizada del cuerpo, está enfermo todo él, que los tratamientos locales convencionales lo más probable es que compliquen el problema y su solución, que todas las enfermedades se originan en desequilibrios internos, y que casi siempre la causa es psicológica o emocional.

En definitiva, fue el estudio de la homeopatía lo que me permitió entender y asimilar esta concepción holística del ser humano, de la salud y de la enfermedad. Y consecuentemente, la utilización de la fantástica herramienta terapéutica: la homeopatía, que ayudan de verdad a muchas personas que no han encontrado solución a sus problemas en la medicina convencional, atacando los problemas en su verdadero origen.

Los más acérrimos críticos de la homeopatía, jamás han estudiado sus bases y principios, ni han leído la multitud de experimentos que refrendan su eficacia, ni han experimentado sus efectos tomando medicamentos homeopáticos, lo cual me lleva a pensar que se basan en prejuicios e ideas preconcebidas.

Podría explicarnos, ¿por qué hay cada vez más adeptos a la homeopatía, a pesar de las críticas?

En efecto, casi resulta sorprendente que a pesar de las continuas campañas de desprestigio  que sufre la homeopatía, cada vez son más las personas que buscan ayuda y acaban confiando en esta disciplina terapéutica. Además, es un dato significativo que, según varios estudios, las personas que utilizan la homeopatía son mayoritariamente de nivel socio-cultural alto, lo cual, induce a pensar que son poco propensos a ser manipulados.

La respuesta a la pregunta es sencilla, tanto quienes la practicamos, como quienes son usuarios de la homeopatía, sabemos que funciona, que es eficaz, rápida (más de lo que la mayoría de la gente piensa) e inocua, lo cual le otorga la ventaja de que puede utilizarse en niños, incluso en bebes, en mujeres embarazas y personas muy mayores.

Es un hecho curioso que los más acérrimos críticos de la homeopatía, jamás han estudiado sus bases y principios, ni han leído la multitud de experimentos que refrendan su eficacia, ni han experimentado sus efectos tomando medicamentos homeopáticos, lo cual me lleva a pensar que se basan en prejuicios e ideas preconcebidas.

Es profesor del Institut Homeopatic de Catalunya. Existen diferentes tipos de homeopatía: unicista, pluricista y complejista… ¿qué diferencias hay entre ellas?

No son propiamente diferentes tipos de homeopatía, son diferentes formas de utilizarla.

La homeopatía unicista busca un único remedio que sea capaz de hacer frente a la casi totalidad de los problemas de salud del consultante. Un remedio que tenga en cuenta su individualidad, su forma peculiar de reaccionar a la enfermedad, incluso su personalidad y su sensibilidad emocional.

La entrevista homeopática que ha de permitir obtener toda esta información es muy extensa y en ella se habla de los problemas de salud que han tenido los padres y los abuelos del consultante, y lógicamente de todos los que ha tenido él mismo:

  • Desde su más tierna infancia e incluso, si se puede obtener la información, de los problemas que pudieron suceder durante el embarazo y el parto
  • Sobre cómo le afectan las condiciones del entorno (tiempo, temperatura, trabajo, ….)
  • Sobre sus deseos y aversiones alimentarias
  • Cómo se manifiestan los síntomas (cómo es el dolor)
  • Cuáles son las condiciones que los mejoran o empeoran
  • Qué sentimientos le generan
  • Cómo le afectan las vivencias positivas o negativas a afrontado a lo largo de su vida
  • Cómo es su comportamiento, su carácter y su personalidad.

En fin, como se puede entender por lo expuesto,  es extensa y profunda, tanto que sorprende, gratamente, a la mayoría de los usuarios, más acostumbrados a las cortas y frías entrevistas propias de la medicina convencional.

La homeopatía pluricista pueden utilizar el mismo tipo de entrevista e igualmente tienen en cuenta los principios de la homeopatía clásica y por tanto la individualidad de la persona y sus padecimientos, pero en lugar de utilizar un solo medicamento pueden utilizar varios a la vez. Eso no quiere decir que no acaben, en muchos casos, se concreta el tratamiento en uno o dos medicamentos de fondo.Es decir, no hay grandes diferencias entre la homeopatía unicista y la homeopatía pluricista, pero no puedo decir lo mismo de la otra rama.

La homeopatía complejista se basa en la utilización de mezclas de medicamentos que, si bien es cierto que han demostrado su eficacia en las enfermedades para las que se utilizan, solo actúan a nivel de los síntomas, que pueden atenuar, sin duda, pero no pueden actuar a un nivel profundo.

Son muchos los medicamentos y muy bajas las potencias que se utilizan, para que resulten útiles para una gran mayoría de personas. Pero se han elegido sin tener en cuenta la individualidad del enfermo, las modalidades de sus síntomas, ni ninguna de las peculiaridades de la persona que tomará el medicamento, por tanto, jamás podrán resolver un problema de salud serio. La homeopatía complejista trata los síntomas de la enfermedad, la homeopatía clásica trata a la persona enferma.

¿Cuál es la que imparte usted y por qué cree que es la más adecuada?

En el Institut Homeopatic de Catalunya somos de la vertiente unicista (homeopatía unicista). Por supuesto que se enseña a los alumnos la utilidad de los remedios para afecciones locales o para tratar síntomas concretos, dado que no siempre es posible hacer una entrevista homeopática y obtener la información necesaria para prescribir remedios de fondo, pero el objetivo es formar a los futuros homeópatas para que sepan tratar el terreno del consultante y todo tipo de problemas de salud, por muy crónicos que sean o muy arraigados que estén.

Y con tratar, no quiero decir únicamente curar, cosa que sucede en muchos casos,  sino también atenuar los síntomas de la enfermedad y mejorar la calidad de vida del enfermo, cuando otra cosa no es posible conseguir.

La investigación para la homeopatía es muy cara y precisa de una financiación que, ni las administraciones públicas, ni mucho menos los grandes laboratorios farmacéuticos están dispuestos a aportar.

Usted es de los que defiende que la homeopatía se explica con física cuántica y apuesta por impulsar más investigación que avale la eficacia de esta terapia ¿podría explicar qué significa esto en otras palabras? ¿Existen estudios recientes?

La física cuántica, es decir, el estudio de las partículas subatómicas y su comportamiento, ha permitido demostrar que el paradigma mecanicista, según el cual, dicho a grandes rasgos, todo lo que podemos ver es materia y, por tanto, se puede medir, pesar, dividir, manipular, es del todo incierto.

Resulta que entre otros muchos descubrimientos sorprendentes se ha demostrado que por muy sólido que pueda parecernos nuestros cuerpos, o incluso el más pesado de los metales, son eminentemente huecos, como lo son los átomos que los componen, y en definitiva son energía, de hecho, todo lo que existe es energía.

Ya lo decía Einstein en su conocidísima formula E= M x C2, donde E es energía, M es masa y C es la velocidad de la luz (elevada al cuadrado); siendo esta última una constante, resulta que E= M, es decir, energía es igual a masa, que es lo mismo que decir materia. De todo ello se deduce que la materia, todo lo que existe, es sólo una forma, de las muchas que puede adoptar la energía.

Eso debería hacer reflexionar a quienes se rigen por un paradigma, el mecanicista, ya que se ha demostrado equivocado, y me refiero claro está, a quienes nos critican desde la medicina, la física o la biología convencional.

La materia es energía que tiene una forma determinada, como consecuencia de la información que define su estructura. Por tanto, lo realmente importante es la información. ¿De dónde viene esa información? Es sin duda un tema interesantísimo, que no es momento de tratar en estas líneas.

Pero lo cierto es que, no es en absoluto sorprendente que las terapias como la homeopatía sean capaces de hacer llegar información al cuerpo humano; a sus órganos, a sus células, a sus átomos, a las partículas subatómicas que lo conforman; también que puedan modificar su energía esencial, desequilibrada cuando estamos enfermos, y modificarla y reequilibrarla; aún no sabemos cómo, pero sí sabemos que actúa en este sentido.

En cuanto a la investigación es evidente que son necesarios estudios a todos los niveles, desde la física y la biología básica, hasta la experimentación clínica con medicamentos homeopáticos para obtener el máximo rendimiento de los mismos.  Lo que sucede en este ámbito es que la investigación es muy cara y precisa de una financiación que, ni las administraciones públicas, ni mucho menos los grandes laboratorios farmacéuticos están dispuestos a aportar.

No obstante, en contra de lo que apuntan los críticos de la homeopatía, sí que se han realizado cientos de ensayos clínicos y meta análisis con las exigencias propias de la investigación científica, que han demostrado en su mayoría, que la homeopatía produce efectos terapéuticos y que estos no pueden deberse al efecto placebo (autosugestión).

Hace pocos meses se ha publicado un estudio epidemiológico que ha llevado a cabo Laboratorios Boiron en Francia, el EPI3, que se llevó a cabo entre 2006 y 2010. Colaboraron en dicho estudio 825 médicos de atención primaria, tanto homeópatas como no homeópatas, pero que prescribían homeopatía en algunas ocasiones, y se contó con la colaboración de 8.559 pacientes.

Se evaluó los resultados de los tratamientos para tres tipos de problemas: el dolor musculoesquelético, las infecciones respiratorias de vías altas (resfriados, catarros, anginas, faringitis, etc.) y los trastornos del sueño, la ansiedad y la depresión.

Los resultados se pueden resumir en que, en todos los problemas de salud mencionados, los pacientes que fueron tratados con homeopatía, necesitaron tomar para conseguir un beneficio clínico y una evolución semejante que los que recibieron tratamiento convencional:

  • un 47 % menos de antiinflamatorios, los que tenían dolor musculoesquelético.
  • un 67 % menos de dichos medicamentos en los casos de dolor crónico.
  • un 57 % menos de antibióticos, quienes tuvieron una infección respiratoria.
  • un 46 % menos de medicamentos para la fiebre y el dolor, por la misma causa.
  • un 71% menos de psicótropos quienes padecían trastornos del sueño, ansiedad o depresión.

Creo que los resultados hablan por sí mismos.

Otra línea de investigación en la homeopatía muy importante  está orientada a encontrar los mecanismos de acción de los medicamentos homeopáticos. Estos últimos años han aparecido algunas teorías que intentan explicar estos mecanismos, como la de las partículas disociativas o la de los clusters, de una gran complejidad que impide que pueda explicarlas aquí en unas pocas líneas, pero que son de una consistencia científica incuestionable. Es solo cuestión de tiempo que puedan demostrarse experimentalmente.

Es enfermero experto en homeopatía y, además, es docente de los cursos de introducción a la Homeopatía del Colegio Oficial de Enfermería de Barcelona ¿por qué cree que es importante incorporar la homeopatía en la enfermería?

No tengo ninguna duda de que si hay un colectivo profesional en el ámbito sanitario que puede entender, aplicar con buen criterio, y dar a conocer la homeopatía, somos l@s enfermer@s.

La formación en ciencias básicas de la salud (biología, fisiología, patología, farmacología, etc.), que se aprende durante la carrera, es más que suficiente para el ejercicio de la homeopatía, una vez realizados los estudios propios de la disciplina.  En cuanto a la concepción humanista y holística del ser humano, paradigmático en la homeopatía es propia de la enfermería.

Por otra parte, y no menos importante, la proximidad, la cercanía, la confianza entre l@ enfermer@ y el paciente hace más sencillo que estos puedan dar a conocer la homeopatía al paciente, que además será más asequible y más barata para este.

Ha dado charlas a comadronas para explicar cómo deberían utilizar la homeopatía en el parto ¿podría decirnos cuáles son los beneficios de usar esta terapia en el parto para el bebé y la madre?

Hay mucho interés por parte de las comadronas en aprender homeopatía. A veces, en los centros donde trabajan, manejan protocolos homeopáticos para la preparación al parto y quieren saber más sobre ello.

Lo cierto es que la homeopatía resulta de enorme utilidad en un periodo en el que prácticamente no se pueden tomar medicamentos convencionales, como sucede durante el embarazo, disponer de un arsenal terapéutico amplio, inocuo (si es bien utilizado) y eficaz como son los remedios homeopáticos.

Con ellos se pueden tratar la gran mayoría de los problemas que puedan surgir durante el embarazo y se puede preparar el cuerpo de la mujer hasta el final del mismo, para que el parto sea más fácil y seguro, y después ayudarla en los problemas de la lactancia y los derivados del propio parto.

Funciona increíblemente bien y es una lástima que no sea de dominio público y que, todas las mujeres que pasan por esa experiencia no puedan beneficiarse de los efectos de la homeopatía.

Sólo la enorme influencia de los sectores que promueven periódicamente las campañas de desprestigio contra la homeopatía, impiden que las terapias alternativas estén integradas en los servicios públicos de salud, que además con ello ahorrarían mucho dinero.

Parece que en los últimos años ha crecido el interés del personal sanitario hacia las técnicas naturales ¿Qué opina usted al respecto?

Es natural que así sea, cada vez es más evidente que muchas enfermedades no se resuelven con tratamientos convencionales, que estos en muchos casos tienen efectos secundarios serios. De hecho, hoy sabemos que aproximadamente un 15% de los ingresos hospitalarios y una sexta parte de las muertes en los países occidentales son debidos a los tratamientos convencionales.

Sabemos que la toma de medicamentos que se creían inocuos, como el Ibuprofeno o el Paracetamol pueden tener consecuencias graves; que otros que se han venido utilizando masivamente como las estatinas, para reducir el nivel de colesterol, o el omeprazol, para los problemas de estómago, también pueden causar a largo plazo problemas muchos más serios de aquellos que pretenden resolver.

Creo que, en definitiva, solo la enorme influencia de los sectores que promueven periódicamente las campañas de desprestigio contra la homeopatía, impiden que las terapias alternativas estén integradas en los servicios públicos de salud, que además con ello ahorrarían mucho dinero.

Al hablar de estas campañas me vienen a la memoria las palabras de una pediatra que asistió hace unos meses a un seminario que impartí sobre el TDAH; venía de la Coruña, lo cual muestra el interés que tenía en aprender sobre los tratamientos homeopáticos para los niños que sufren trastornos de atención y/o hiperactividad. Por aquellos días los medios de comunicación repetían hasta la saciedad la dramática noticia de que un niño enfermo de meningitis, que había sido tratado con homeopatía había fallecido. Explicó que, lamentablemente, y según su propia experiencia profesional, muchos niños afectados de meningitis y tratados con los protocolos de la medicina convencional también fallecen, pero esto no es noticia que tenga eco en los medios de comunicación.

Es curioso que tampoco los medios se hagan eco de que, por ejemplo, la familia real inglesa hace generaciones que se trata con homeopatía y que un porcentaje alto de los jubilados en Reino Unido, EE UU, Francia o Alemania, se tratan con homeopatía u otras terapias naturales.

En fin, vistos los problemas que pueden llegar a provocar los tratamientos convencionales ¿cómo no ha de crecer el interés de los que estamos vocacionalmente en esto de cuidar la salud de nuestros conciudadanos y encontrar otras formas de tratar sus problemas?

¿Cuál es su opinión respecto a la regulación de las terapias naturales?

Es una asignatura pendiente muy difícil de aprobar. La Generalitat hizo hace unos años, creo que fue en 2003,  un intento serio de regulación de las terapias naturales a través del Institut d´Estudis de la Salut; lo sé porque formé parte, por delegación del Colegio Oficial de Enfermeria de Barcelona, del grupo de expertos que les asesoró para elaborar un programa formativo para quienes quisieran formarse en las diferentes disciplinas y un plan para acreditar a quienes ya las estaban ejerciendo y contaban con las habilidades necesarias para hacerlo.

Fue un trabajo arduo, que duró meses y la Generalitat cumplió con su parte y aprobó el Decret de Regulació de Terapies Naturals, pero poco después de su aprobación fue impugnado, si no recuerdo mal por el Colegio de fisioterapeutas, el de médicos y alguna otra entidad médica, y un juez dictaminó que invadía competencias estatales y lo paralizó. Fue una lástima, me consta que otras comunidades autónomas estaban esperando su aprobación para tomarlo como modelo.

Sin duda, sería conveniente que hubiese una regulación. Sería bueno para quienes se formasen y ejerciesen las terapias naturales y, sobre todo, para los usuarios (que tengan la garantía de ser atendidos por profesionales cualificados).

Esta regulación será difícil, porque dentro de la Comunidad Europea las legislaciones son de lo más variado: hay países, como Francia, donde solo pueden ejercer la homeopatía los médicos, en tanto que, en otros, está prohibido su ejercicio para este colectivo. En otros, como en Inglaterra, no hay una legislación oficial y son los propios colegios profesionales quienes regulan el ejercicio de la homeopatía. En definitiva, que hay un verdadero desbarajuste que impide que la UE pueda marcar unos criterios uniformes para que los países legislen de una manera semejante y congruente.

¿Cómo ve el proyecto Omonovo y su impacto en el sector de la medicina natural?

Creo sinceramente que es un proyecto muy interesante y necesario que viene a satisfacer una demanda social.

Hasta ahora quienes deseaban recurrir a las terapias naturales no disponían de otra forma de informarse sobre estas y sobre quienes las ejercemos, que, a través de la opinión, no siempre fiable, de amigos o familiares o a través de páginas web cuya credibilidad es una incógnita.

He podido comprobar que la información a la que se accede a través de Omonovo es fácil de entender y fiable y que los profesionales que se recomiendan han de demostrar de forma fehaciente su capacitación.

Por otra parte, y es natural que así sea, me consta que estáis muy interesados en dar a conocer y promocionar el uso de las terapias naturales. Así que me parece magnífico que el público interesado pueda encontrar a través de vosotros una manera, fácil, sencilla y segura de informarse y contactar con profesionales de confianza.

Lo cierto es que si no me pareciese una gran idea, y no hubiese visto seriedad y profesionalidad en vosotros, no estaría contestando estas preguntas.

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