6 consejos para educar el paladar de tus hijos

Publicado el jueves, 17 mayo 2018

AlimentaciónBebés & Niños

Las preferencias alimentarias de los niños juegan un papel importante en sus hábitos alimentarios y pueden afectar al estado nutricional. Pero ¿las preferencias son determinantes? No, ¡las preferencias se aprenden! En este artículo te explicamos cómo educar el paladar de tus hijos con la finalidad de que adquiera un gusto por la comida saludable. 

Establece una relación sana con la comida 

Lo primero que debemos saber es que las preferencias alimentarias se aprenden. Las investigaciones afirman que únicamente son innatas las preferencias por los sabores dulces y el rechazo por los sabores amargos y las sustancias que provocan irritación de bucofaringe (especies picantes, humo de tabaco, etc). Aunque, con el paso del tiempo podemos desarrollar preferencias por sabores amargos o picantes. 

Así que, partiendo de esta base, los padres tienen un papel fundamental en la educación del paladar de sus hijos y los primeros años son clave. No se trata de engañar al niño para que coma lo que tiene enfrente de él, sino ayudarle, a través de la educación, la paciencia y el cariño, a comer bien hoy para que coma bien en la edad adulta. No es una tarea sencilla, pero tampoco lo es que aprenda a atarse los zapatos por él solo desde el primer día. Sabemos que nos costará tiempo, esfuerzo y trabajo, pero que con paciencia y más paciencia lo podremos conseguir. Pues lo mismo ocurre en la enseñanza de las preferencias alimentarias. 

6 consejos que te ayudarán a educar el paladar de tus hijos

1. No fuerces a tu hijo a comer sino quiere más 

Tu hijo tiene que tener una buena relación con la comida. Es cierto que necesitan ciertos límites y orientación, pero también flexibilidad. Si tu hijo no quiere terminarse el plato el hecho de forzarle a comérselo, puede llegar a establecer una relación negativa con la comida. Esto puede provocar un estado de ansiedad, náuseas, vómitos… y a la larga puede provocar una mala relación con la comida.  

Además, puede ser que realmente haya casos en los que no les guste un alimento. ¿Y, entonces? Primero, hay que relativizar todo lo que dicen, ya que a la mayoría de pequeños no les gusta comer un alimento que no les resulte familiar. Segundo, hay que generar un entorno agradable. Dicho de otra forma: la exposición o el consumo repetido de un alimento sin consecuencias negativas incrementa las preferencias por este alimento. 

Según la doctora en psicología Leann L.BIrch, sabremos que a tu hijo no le gusta un alimento si después de ofrecérselo 8 o 10 veces continúa rechazándolo. Entonces, no es necesario insistir más. Sin embargo, si la aversión es hacia un grupo de alimentos, como el pescado o las verduras, entonces habrá que seguir perseverando.  

2. Rechaza el sistema de premios y castigos 

No hagas lo de “si te comes las espinacas te podrás comer una natilla de chocolate” porque entonces tu hijo asociará las espinacas como un alimento de “castigo” y las natillas de chocolate como un alimento de “premio”. Además, puede que esto te funcione un día y se coma las espinacas, pero no hará que tu pequeño tenga preferencias en un futuro por este alimento. 

3. No prohíbas los alimentos palatables 

Normalmente, pensamos que si prohibimos algunos alimentos o simplemente no los tenemos en casa evitaremos que tu hijo se los coma. Pero no es una táctica efectiva a largo plazo. Normalmente, las prohibiciones pueden tener el efecto contrario, cuantas menos veces te recomiendan comerlo, más ganas te darán. Además, estos alimentos forman parte de nuestra sociedad y estarán presentes en los círculos de tus hijos (colegio, televisión…).  

La solución es educar su nutrición. La mejor opción es tener este tipo de alimentos en casa, pero hacer entender a tus hijos que la frecuencia del consumo de estos debe ser menor en comparación de otros alimentos. Algunas estrategias pueden ser tan simples como decirles “está bien, puedes comértelo, pero con moderación” o si quiere repetir decirle que otro día tendrá más que por hoy es suficiente.  

4. Dale emoción a los alimentos sanos 

¿Por qué crees que las chuches triunfan? Porque se asocian a festividades y entornos agradables. Podríamos probar de ponerle esa misma emoción con el resto de comidas. Puedes ponerle entusiasmo cuando le presentes algún otro alimento, diciendo “¡qué bueno de postre hay melón, como me gusta”.  

5. Sé inteligente: combina los alimentos 

Es importante introducir alimentos nuevos con inteligencia y combinarlos adecuadamente. Puedes introducir una nueva verdura combinándola con algún otro alimento que ya conoce bien y le gusta. O combinar sabores que se combinan bien. 

6. Involucra a tus hijos en la cocina desde pequeños 

Una forma muy eficaz y divertida es hacer partícipes a tus pequeños de la cocina. Si tu hijo o hija se ha visto involucrado en la comida que se va a comer después y le das importancia a este hecho, será más fácil que posteriormente se la quiera comer. Además, puedes ir explicándole los beneficios de cada alimento a la vez que los vais cocinando. ¡Seguro que le gustará la experiencia y querrá repetir! 

 

TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR...

WIKI TERAPIAS

Suscríbete gratis a nuestra newsletter y recibirás artículos sobre alimentación y salud natural

He leído y acepto la política de privacidad