Los secretos de la cocina energética

Publicado el lunes, 29 mayo 2017

Alimentación

Alimentarse es un acto consustancial a todo ser vivo. El aire, el sol, el agua, los alimentos, nos proporcionan la energía necesaria para mantener y renovar nuestro organismo. Desde el punto de vista de la cocina energética, el alimento se tiene en cuenta por su capacidad curativa, por su propiedad de nutrir y armonizar el cuerpo, la mente y el espíritu. En esto consiste la cocina energética: das al cuerpo lo que necesita para estar saludable, para estar bien.

Todo es energía

Todo lo que nos rodea, el universo, todos los seres vivos… somos energía en relación.  Y esta energía de vida es cambiante, siempre en movimiento; pero también en equilibrio y oposición. Según las filosofías orientales, el Yin y el Yang representan la polaridad energética universal.

El Yin representa lo frío, lo interior, lo oscuro; el Yang, en cambio, representa el movimiento, el calor, la luz. Uno no puede existir sin el otro, se necesitan. Esta polaridad la encontramos también en nuestro organismo y, como no, en los alimentos.

Alimentación y cocina energética: mantener la energía vital, el QI

Según la medicina tradicional china (MTC), el Qi es la energía que determina nuestra constitución y expectativa de vida. Esta energía la podemos cuidar y mantener a través de una alimentación correcta, manteniendo así el yin y el yang de nuestros órganos en perfecto equilibrio.

Todos los alimentos tienen una energía y unas propiedades que nos mantienen en equilibro. Desde el punto de vista de la MTC, los alimentos se pueden evaluar en función de la calidad de su QI y del efecto que tienen en el organismo que los ingiere. Algunos activan el metabolismo, otros lo retardan, algunos generan frescor, humedad, calor…. En resumen, la cocina energética no es un modelo de “talla única” sino que se trata de una alimentación “a medida”, una dieta que tiene en cuenta las necesidades de la persona en función de sus desequilibrios y necesidades.

Clasificación de los alimentos según la cocina energética

En occidente la concepción de los alimentos depende del laboratorio, del aporte calórico y de la descomposición de los alimentos en sus componentes básicos: proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas, minerales….

En la tradición oriental el alimento se describe a partir de la incidencia en el organismo. De acuerdo con los principios de la MTC podemos clasificar los alimentos de diferentes maneras: temperatura, sabor o acción.

Temperatura de los alimentos según la cocina energética 

Los alimentos se dividen en fríos, neutros y calientes, en función del efecto que generan en el cuerpo. Así, pro ejemplo:

  • Alimentos calientes (Yang): las carnes
  • Alimentos neutros: los cereales, las legumbres
  • Alimentos fríos (Yin): las frutas, las verduras y los lácteos

Sabor de los alimentos según la cocina energética 

Cinco sabores que se relacionan con diferentes órganos y con los cinco elementos de la tradición china.

  • Ácido: se relaciona con el hígado y el elemento madera. Tiene un efecto astringente.
  • Amargo: se relaciona con el fuego y el corazón. Tiene un efecto de drenaje y secado.
  • Salado: se relaciona con el agua y los riñones. Regula el líquido del cuerpo.
  • Dulce: se relaciona con la tierra y el bazo. Es un sabor edificante y nutritivo.
  • Picante: se relaciona con el pulmón y el elemento metal. Promueve la circulación del Qi.

Acción de los alimentos según la cocina energética 

Los clasificaremos según induzcan ascenso o descenso de energía.

  • Los que inducen ascenso son principalmente de sabor picante o dulce y de naturaleza caliente.
  • Los que inducen descenso de energía suelen ser de sabor amargo o salado y de naturaleza fresca.

Qué comer y cómo comer según la MTC

Ya hemos dicho que la cocina energética promueve una alimentación según las necesidades. En estas líneas no podemos especificar qué necesita cada uno. Para ello se necesitaría el reconocimiento de un especialista en MTC. Pero sí podemos dar algunas pistas sobre qué elegir para estar en equilibro. En primer lugar, elegir alimentos integrales tanto cereales, legumbres, como frutas y verduras, también podemos elegir carne y pescado, pero en menor cantidad debido a su fuerza.

En función de nuestra fuerza o debilidad digestiva evitaremos los alimentos crudos y fríos, ya sea verdura o fruta. Están indicados para personas fuertes, robustas y con un buen fuego digestivo. Mejor optar por cocciones lentas, cremas y sopas que son más fáciles de digerir.

Por último, la forma de comer también es importante: comer de manera consciente y relajada, disfrutando de cada bocado.

 

Bibliografía: Clara Castelloti, El TAO de la nutrición. Editorial Dilema

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