¿Sabías que la alimentación puede afectar a tus emociones?

Publicado el martes, 27 marzo 2018

Alimentación

La importancia de la salud emocional

Las emociones afectan directamente a nuestra salud. El bienestar psicológico y mental es de vital importancia para que el conjunto de nuestro organismo sea armónico y dispongamos de una salud emocional óptima, que va a estar íntimamente relacionada con nuestro bienestar físico. Recordemos la famosa cita latina “mens sana in corpore sano”.

Poseer un equilibrio emocional correcto nos va ayudar a enfrentarnos de manera adecuada a los contratiempos de la vida diaria, permitiéndonos experimentar sentimientos de felicidad, armonía y paz mental; así como a establecer relaciones afectivas sanas basadas en la empatía y la compasión.

Además, una salud emocional apropiada nos va a permitir restablecernos, en menor tiempo, de las adversidades y poder gestionar de manera óptima la ansiedad, el estrés y los momentos de depresión.

En resumen, estar emocionalmente sano nos permite disponer de las herramientas necesarias para hacer frente a las dificultades de la vida desde una actitud positiva.

¿Conoces las moléculas de la felicidad?

La bioquímica también controla nuestro Universo emocional. Así los distintos estados emocionales están controlados por varias moléculas que se liberan en determinadas circunstancias, afectando a nuestros diferentes estados de ánimo. Esto da como resultado que nuestras emociones se mantengan en un estado “positivo y armónico”, reflejándose en nuestra salud y beneficiando a nuestro organismo de manera integral.

Estas moléculas reciben el nombre de neurotransmisores (mediadores químicos) que transmiten información de una neurona a otra.

En la tabla siguiente citaremos algunos de los más conocidos (ya que existen más de 50 distintos); y la relación que existe entre ellos y nuestra inestimable sensación de “felicidad”.

Vinculación entre alimentación y salud emocional

Dentro de las causas que pueden provocar alteraciones en el equilibrio de estos neurotransmisores la dieta es un elemento que adquiere una gran relevancia. Hoy conocemos que con una intervención dietética acertada, estas moléculas pueden ser moduladas.

Los neurotransmisores se sirven de aminoácidos, vitaminas y minerales para su formación. Por lo tanto, marcar unas pautas dietéticas adecuadas será clave para manejar algunos de los estados emocionales.

Los defectos  o excesos de algunos nutrientes pueden afectar al correcto funcionamiento de nuestro sistema nervioso, y generar todo un conjunto de síntomas como: nerviosismo, irritabilidad, apatía, depresión, falta de atención,trastornos del sueño

Por poner un ejemplo el triptófano (aminoácido), tan imprescindible en la formación de serotonina, lo podemos obtener incorporando a nuestra alimentación alimentos como son los lácteos y los huevos (preferiblemente de origen orgánico), frutos secos (almendras, pistachos, nueces), cereales integrales, chocolate negro, levadura de cerveza

Podemos estimular la producción de dopamina a través del aminoácido tirosina o fenilalanina; aumentando el consumo de alimentos como algunos pescados y carnes como el pollo y el pavo; los plátanos, sandía, lácteos, aguacate, tofú y almendras entre otros.

¡Cuidado con los alimentos que escoges! Pueden afectar a tu estado emocional

De la misma manera que escoger unos alimentos saludables va a propiciarnos una salud mental y emocional favorable, alimentarnos de forma desequilibrada va a producir el efecto contrario.

Por ejemplo, abusar de los alimentos azucarados va a entorpecer la captación normal de algunos neurotransmisores, por ejemplo, la dopamina. Todos los alimentos con carácter adictivo pueden resultar perjudiciales en el normal proceso de captación de estas moléculas.

El azúcar, el café y el alcohol, por sus propiedades estimulantes, pueden provocar cambios en nuestra química cerebral.

Un dato interesante es que los alimentos azucarados tienden a desestabilizar nuestros niveles de azúcar en sangre, provocando picos. Cuya consecuencia a nivel emocional son las temidas situaciones de ansiedad y los desagradables cambios de humor.

El abuso de los alimentos excesivamente grasos, también pueden provocar exceso de adrenalina. Esto, repercutirá negativamente en nuestra salud mental y emocional.

La importancia de los alimentos en nuestra salud emocional

Hablando de salud emocional no nos podemos olvidar de la importancia que ejerce sobre nuestras emociones nuestra microbiota intestinal.

Hay estudios que relacionan la salud de la microbiota intestinal con determinadas respuestas emocionales en el ser humano.

La serotonina es uno de los neurotransmisores que se encargan de la modulación de la actividad neuronal y otros procesos psicológicos fundamentales. Tan relevante es el papel de la microbiota, que se estima que el 90% de la serotonina es producida en la mucosa intestinal.

Aquí es donde la alimentación ejerce un papel verdaderamente esencial. Debido a que el estado y la composición de la microbiota dependerá del estilo de alimentación que sigamos en nuestro día a día.

Una alimentación favorable para nuestra microbiota pasaría por ir incorporando alimentos como:

  • Lácteos fermentados. Kefir de leche y de agua.
  • Chucrut o col fermentada.
  • Sopa de miso.
  • Alimentos prebióticos: cebolla, ajo, espárrago, alcachofa, puerro, raíz de achicoria.
  • Algunas legumbres.
  • Cereales como el trigo, avena y cebada integral.
  • Germinados.
  • Semillas de lino y de chia.

Estos alimentos se incorporarán dentro de una dieta saludable preferiblemente con un alto contenido en frutas y verduras. Su gran cantidad de antioxidantes resultan favorables para mejorar nuestra respuesta emocional.

Si lo que queremos es recuperar nuestra flora intestinal con mayor rapidez (sobre todo ante la sospecha de problemas gastrointestinales), debemos incorporar un suplemento formulado con varias cepas de bacterias.

A modo de resumen

  • Nuestra mente y nuestro cuerpo forman parte de un todo integral. Si cuidamos nuestro cuerpo influiremos de manera positiva  en nuestro estado mental  y al contrario.
  • Debemos incluir la alimentación como parte del tratamiento del estrés, la ansiedad y otros trastornos psicológicos.
  • Escoger unos alimentos ricos en frutas y verduras que estén recogidos en su momento, a ser posible orgánicos y de temporada.
  • Incluir en nuestra dieta alimentos con papel probiótico y prebiótico.

“Comeremos de una forma u otra dependiendo de cómo nos sintamos. Tomar consciencia de nuestras emociones será primordial a la hora de elegir unos alimentos sanos y tener conductas alimenticias correctas”.

 

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